Entrevista a Jordi Martí, Presidente de ASEBIO

El presidente de Asebio analiza el estado actual del sector a pocas semanas de la celebración en Bilbao de Biospain 2016, el gran evento bienal de la biotecnología española.

Entrevista a Jordi Martí, Presidente de ASEBIO

Jordi Martí

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El presidente de la Asociación Española de Empresas de Biotecnología analiza el estado actual del sector a pocas semanas de la celebración en Bilbao de Biospain 2016, el gran evento bienal de la biotecnología española.

 

Usted lleva aproximadamente seis meses en la presidencia de Asebio. Para acceder a ella planteó tres objetivos clave y todos entiendo que pueden tener relación con la innovación en un sector que ya es de por sí un ejemplo de innovación. ¿Cómo evoluciona el tema de cambios normativos, legislativos y financieros; la internacionalización y la transformación del sector? ¿Empezamos por el primero?

En cuanto a la evolución de cambios normativos, legislativos, y financieros hemos participado en muchos procesos legislativos como parte interesada, trasladando los intereses del sector, entre ellos: INNVIERTE, procedimiento centralizado de compras, Ley de la Ciencia, Ley de los Emprendedores (consiguiendo el anticipo de créditos fiscales para empresas con base imponible negativa), proyecto de Real Decreto por el se regula la autorización de medicamentos de terapias avanzadas de fabricación no industrial, entre los más importantes. Además, hemos conseguido que se establezca un procedimiento reglado de aplazamiento y fraccionamiento de la deudas derivadas de ayudas de I+D+i concedidas bajo las convocatorias del subprograma de Investigación Aplicada Colaborativa y el subprograma INNPACTO.

 

“Desde su nacimiento las empresas biotech están obligadas a ser globales”

 

¿Respecto a la internacionalización?

La internacionalización ocupa uno de los lugares más destacados dentro de los elementos facilitadores para el desarrollo de la industria biotecnológica, ocupando el tercer lugar después del nivel formativo de los trabajadores y de la cooperación con clientes/proveedores según el Informe ASEBIO 2014. La evolución en la percepción de la internacionalización dentro del sector biotech es fiel reflejo de su consolidación y maduración. Cuando las empresas han empezado a tener productos en fases más avanzadas de desarrollo y a desarrollar planes de crecimiento y expansión que requieren de capital, la internacionalización ha ido ganando peso y comenzó a percibirse como una prioridad a la hora de su desarrollo empresarial. 

La internacionalización ha sido clave en la subsistencia de muchas compañías españolas durante la crisis económica, y España en la actualidad bate su record histórico de exportaciones de productos y servicios. No obstante, la internacionalización en el sector biotecnológico no viene motivada exclusivamente por el periodo de crisis económica que hemos atravesado sino que es una característica intrínseca del sector y del grado de maduración alcanzado. El negocio de la biotecnología es por definición global y por tanto, las empresas están obligadas, desde su nacimiento, a ser globales.

Para el 90% de las empresas encuestadas socias de ASEBIO, la necesidad de internacionalizarse es imprescindible para el desarrollo de su actividad. El ser una empresa demasiado joven es el principal motivo por el que nuestras empresas aún no tienen actividad internacional (71% del argumento de los encuestados). El 88% de los encuestados realiza alguna actividad internacional, dos puntos por encima del resultado de 2013. Entre las principales actividades internacionales que realizan las empresas consultadas por ASEBIO se encuentran la exportación de productos o servicios (68,75%); alianza o colaboración en investigación (56,23%), programas europeos (40,63%), licensing out (36%), oficina comercial (22%), licensing in (18,75%), oficina de representación (14%), programas Eureka (14%) o planta productora (6,25%).

La falta de recursos económicos es la principal barrera a la hora de afrontar el proceso de internacionalización para un 79% de las empresas; junto con la falta de formación en internacionalización para el 25% de los encuestados, las limitaciones idiomáticas (6,5%), falta de cultura empresarial (4%). 

En 2013 existían 43 empresas con presencia internacional, en 47 países de los cinco continentes. Cuentan con 159 filiales en el exterior. En 2014 se formalizaron 97 alianzas internacionales, con un descenso del 10% respecto al año anterior. Aunque entre 2009 y 2014 las alianzas internacionales han aumentado un 142%. 

 

¿Y sobre la transformación? 

La eclosión del sector biotecnológico en España se produjo a principios de siglo con la creación de una primera generación de compañías a partir de investigaciones de origen público. Antes de la crisis se produjo una actividad de creación de empresas envidiable y, simultáneamente, comenzaron a llegar los primeros casos de éxito que demostraban nuestra capacidad de competir internacionalmente. Simultáneamente, empezaron a surgir los primeros fondos especializados que son clave para el desarrollo del sector. Ahora estamos en un momento más delicado. A pesar de las buenas noticias procedentes de empresas como Oryzon, Zeltia, Palobiopharma, Sanifit, o Mynorix, la escasez de capital dispuesto a financiar volúmenes medios de inversión y la contracción de los presupuestos públicos han puesto contra las cuerdas al sector, justo en el momento en el que se divisaba la orilla. 

El sector biotecnológico está compuesto en gran medida por pequeñas compañías todavía en fase inversora. Por esta razón, las compañías mejor financiadas aguantaron bien la primera mitad de la crisis en términos de empleo y cifra de negocio. Sin embargo, ahora que la economía empieza a recuperarse, el sector atraviesa sus momentos más difíciles. Por eso, ahora más que nunca, necesitamos apoyo institucional y económico.

 

Ustedes hacen mucho hincapié en la compra pública innovadora. Es uno de sus ejes de actuación. ¿Hasta dónde deberíamos llegar?

En 2011 se reguló la Compra Pública de Tecnología Innovadora, con el objetivo de que el Gobierno alcanzara en 2013 el 3% del Presupuesto de la Administración General del Estado en esta partida. Sinceramente, creo que todavía no hemos llegado a este porcentaje, es un dato que habría que preguntar a la Administración. 

Son muchos los sectores que pueden beneficiarse de compras de tecnología a las biotecnológicas españolas, como son el sanitario, el medioambiental (biorremediación, revalorización de residuos), alimentario (seguridad alimentaria), diagnóstico genético (detección de sustancias e investigación de personas), bioinformático, energético (biocombustibles), etcétera, y multitud los organismos públicos que pueden beneficiarse de estos desarrollos, como los hospitales, ministerios, consejerías, ayuntamientos, Policia y protección civil, etcétera.

 

ASEBIO consideraba que el sector público podría contribuir de forma más destacada al incremento de la I+D+i nacional si se realizaba estas compras públicas de forma coordinada con las comunidades autónomas. En 2010, las actuaciones de compra pública asociadas a la innovación incluidas en el Plan de Actuaciones 2010 de la Estrategia Estatal de Innovación alcanzaban los 1.262 millones de euros fundamentalmente por compras tecnológicas. 

 

El proyecto EuropaBio define perfectamente que la BioTech es un reto global de la UE. ¿Cómo avanza?

La biotecnología está ideada para mejorar nuestra calidad de vida y para responder a los grandes retos de la sociedad de hoy, como son el constante crecimiento de una población cada vez más envejecida, el problema de elección sanitaria y su asequibilidad, la eficiencia de los recursos que utilizamos, la seguridad alimentaria, el cambio climático, la escasez energética y el crecimiento económico.

Hasta ahora la biotecnología también ha sido una piedra angular para la competitividad Europea en términos de investigación e innovación; así como de cara al crecimiento industrial, número de empleos y la creación de nuevas empresas en los Estados Miembros.

Existe un compromiso en Europa que se centra en dos pilares: acceso a la innovación y compromiso con el medio ambiente. Estamos trabajando para que las políticas públicas nacionales entiendan la importancia de que lleguen al mercado los avances en investigación de nuestras empresas y centros de investigación, y de que se vea como una inversión, no como un gasto, que hay que hacer sostenible, pero no a costa de los pacientes. Además, la bioeconomía y la economía circular son la base de nuestros desarrollos industriales con el objetivo de mejorar las fuentes de energía, la seguridad alimentaria y para ayudar a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, y obtener productos y servicios más sostenibles desde el punto de vista medioambiental.

 

 Laboratorio

 

Este año se celebra Biospain 2016. ¿Qué tiene que ser la biotecnología en la formación del PIB español?

La semana que viene ofrecemos datos actualizados de la representación de las empresas usuarias de la biotecnología en el PIB español. Ha existido una evolución constante en el sector, de tal manera que en 2008 representaba algo menos del 3% y en 2013 ya traspasaba el 9%. Efectivamente, este año celebramos Biospain 2016, nuestro evento bienal que en 2016 coorganizamos con el Gobierno vasco a través de SPRI. Tendrá lugar del 28 al 30 de septiembre en Bilbao. 

 

¿Cuáles tienen que ser las líneas de actuación de la biotecnología en España?

ASEBIO ha trabajado por la implementación de medidas coyunturales y estructurales para aliviar la presión sobre la tesorería a corto /medio plazo de las empresas biotech, derivada de la exigencia de devolución de los créditos blandos de los Programas de Ayuda a la I+D, impulsados por la Administración en los últimos años. 

Por otro lado, creemos en el éxito para el sector de la compra pública innovadora, en todos los niveles de la administración y en todos los sectores (particularmente en el sanitario) cumpliendo con los compromisos adquiridos en la Estrategia Estatal de Innovación, al estilo de las políticas sanitarias puestas en marcha en Galicia que han merecido el Premio Nacional de Innovación entregado al Sergas. 

Además, consideramos que medidas de estímulo para el desarrollo del sector de private equity en España facilitarían un entorno financiero que atrajera capital exterior para nuestras empresas e instituciones, así como modelos de inversión público-privada en el ámbito de la valorización tecnológica y pruebas de concepto. La promoción de fusiones y adquisiciones entre PYMEs biotech –mediante incentivos fiscales, instrumentos financieros específicos, etc., es otra medida que dinamizaría el sector biotecnológico en España. 

Según la situación presupuestaria vaya mejorando, esperamos una mayor ambición en la inversión pública en I+D+i. Asimismo, esperamos profundizar, en colaboración con las administraciones, en el reconocimiento de las empresas de alta intensidad innovadora como lo son las biotecnológicas, eliminando aquellos aspectos que dificultan particularmente el acceso de dichas empresas a estos programas como es el caso de los criterios de solvencia y la obligación de aportar garantías. 

 Mantenimiento y optimización a nivel operativo de los incentivos fiscales a la I+D+i. En particular, creación de un marco fiscal incentivador para las empresas de alta intensidad innovadora, reconociendo el esfuerzo diferencial de estas empresas en I+D+i.

 

La biotecnología está ideada para mejorar nuestra calidad de vida y responder a los retos de la sociedad de hoy

 

Nos gustaría que hiciera una valoración, para terminar, sobre la biotecnología y la universidad. ¿En qué temas cree que deberían modificarse los estudios, las relaciones con las empresas, etc.? 

En abril del año pasado presentamos un decálogo de recomendaciones para asegurar la competitividad de la universidad pública española. En sólo 15 años hemos creado un tejido de más de 600 compañías intensivas en I+D, en muchos casos como spin offs de universidades. Con independencia de su origen, el 73% de las empresas biotecnológicas mantienen algún tipo de colaboración científica con universidades. Algunas universidades públicas participan activamente en las actividades de construcción del clúster biotecnológico español, como socios adheridos de ASEBIO.

Por estas razones ASEBIO se siente muy comprometido con la universidad pública española en su conjunto y, en particular con aquellas universidades adheridas a la asociación, con las que existe una relación estrecha y activa, que incluye el apoyo en las tareas de investigación, transferencia de conocimiento así como en la búsqueda de prácticas para su alumnado, entre otras iniciativas. Además, junto con CEU San Pablo, hemos creado el Master de Gestión de Empresas de Biotecnología de la Salud cuya primera edición clausuramos en junio pasado.

 

Por Beatriz Cortiles