Cómo las tecnologías digitales transforman el mundo de la salud mental

Joan Cornet explica cómo las tecnologías digitales transforman el mundo de la salud mental

Cómo las tecnologías digitales transforman el mundo de la salud mental

Joan Cornet en el MWC

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A medida que la prevalencia de las enfermedades mentales como la depresión y la ansiedad sigue creciendo, los médicos han recurrido a las aplicaciones móviles para ayudar al tratamiento de sus pacientes.

 

Por Joan Cornet,

Director del Centro de Competencias mHealth de Mobile World Capital Barcelona

 

Una de cada cuatro personas en el mundo se verá afectada por trastornos mentales o neurológicos en algún momento de sus vidas. Alrededor de 450 millones de personas que actualmente sufren de estas condiciones, ello significa que los trastornos mentales están entre las principales causas de enfermedad y discapacidad en el mundo (1).

Según la OCDE, "trastornos mentales representan una de las categorías más numerosas y de mayor crecimiento de costes a los que  los sistemas de salud deben hacer frente, representando a menudo una carga mayor que las enfermedades cardiovasculares y el cáncer". Se estima que los trastornos de salud mental podrán costar a la economía mundial 16.100 millones de dólares durante los próximos 20 años (3).

Los tratamientos están disponibles, pero casi dos tercios de las personas con un trastorno mental conocido nunca buscan o no pueden permitirse la ayuda de un profesional de la salud. El estigma, la discriminación y el abandono dificultan el cuidado, la prevención y el tratamiento de llegar a las personas con trastornos mentales, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Donde hay negligencia, hay poca o ninguna comprensión. Donde no hay comprensión, hay negligencia.

Michel Foucault en su ‘Historia de la Locura’ (2), analizando el estigma de las personas que padecen un trastorno mental, lanzó la hipótesis de que a la lepra en el siglo XV le suceden las enfermedades venéreas. Ambas imponían el aislamiento del enfermo y de forma progresiva la locura se incorpora a las enfermedades que requieren un espacio físico y moral de exclusión. Un sinuoso y tortuoso camino que de una forma u otra aún tiene impacto en nuestra sociedad actual. Las enfermedades mentales, las adicciones y las patologías neurológicas siguen en una nebulosa de estigma e incomprensión.

 

Alrededor de 450 millones de personas actualmente sufren un trastorno mental o neurológico

 

La salud mental está determinada por una serie de factores socioeconómicos, biológicos y ambientales. La idea de que la locura era fundamentalmente diferente de otras enfermedades, que era una enfermedad de la mente más que el cuerpo, sólo se desarrolló a finales del siglo XVIII. Sin lugar a dudas fue a consecuencia del dualismo cartesiano, la influencia filosófica dominante de la época, pero la opinión médica y la impotencia médica también jugó un papel crucial. Hay un debate sobre por qué separamos aún hoy día la mente del cuerpo, cuando en realidad no hay enfermedades sino personas que sufren una dolencia. Sea como sea la mayoría de enfermedades mentales son únicas, y requieren un cuidado personalizado. Lo cierto es que la persona que sufre depresión o crisis de ansiedad tiene que afrontar a diario su situación, que generalmente no puede desvincularse de su entorno familiar y social. La intervención clínica generalmente tiene lugar puntualmente, y el paciente y a veces su familia tiene que gestionar el día a día. 

 

Transformación digital

Con la transformación digital que vivimos y la llegada de smartphones y tabletas se abren nuevas oportunidades para los ciudadanos/pacientes en la gestión y cuidado de su salud. Hay que distinguir entre aplicaciones preventivas, de aplicaciones vinculadas a una enfermedad en concreto. Desde aplicaciones que se focalizan en como respirar adecuadamente, relajarse, meditar, o como interpretar nuestro estado de ánimo hasta cómo afrontar una crisis de ansiedad, lidiar un estado depresivo o superar los pensamientos suicidas.

“Un gran cuerpo de investigación clínica muestra que las aplicaciones basadas en la web y el teléfono pueden tratar la depresión y la ansiedad ", escribe David C. Mohr (4), en el New York Times. "Para ser eficaces, las tecnologías de intervención conductual (B.I.T.s) requieren el uso repetido durante un número de semanas - un obstáculo porque muchas personas con depresión o ansiedad tienen problemas para mantener la dedicación el tiempo suficiente para lograr mejoras sustanciales”.

 

Escriba "depresión" en la App Store de Apple y una lista de al menos un centenar de ‘apps’ aparecerán en la pantalla

 

Y añade “Los síntomas de la depresión pueden variar mucho entre las personas y se hace aún más compleja por otras condiciones psiquiátricas comórbidas... A veces el empeoramiento de la depresión también puede causar cambios cognitivos de manera que los que sufren no se dan cuenta plenamente el alcance de la enfermedad o sus síntomas".

Aplicaciones móviles

A medida que la prevalencia de las enfermedades mentales como la depresión y la ansiedad sigue creciendo, los médicos han recurrido a las aplicaciones móviles como herramientas para ayudar al tratamiento de sus pacientes. Estas aplicaciones pueden ser especialmente útiles para los adolescentes y adultos jóvenes que sufren de enfermedades mentales gracias a su habilidad en el uso de la tecnología como un medio de comunicación.

Las aplicaciones pueden ser útiles como una forma de involucrar a las personas que pueden estar dispuestas o no pueden asistir a la terapia cara a cara, y también pueden proporcionar apoyo entre las sesiones. Los expertos creen que estas aplicaciones funcionan mejor cuando se utilizan junto con la terapia de medicamentos o en persona.

Escriba "depresión" en la App Store de Apple y una lista de al menos un centenar de ‘apps’ aparecerán en la pantalla. Hay aplicaciones que diagnostican la depresión, realizan un seguimiento de los estados de ánimo y ayudan a la gente a "pensar de manera más positiva". También hay terapéuticas basadas en la hipnosis para hacer frente a la depresión y decenas más. Y eso es sólo para la depresión. Hay aplicaciones lanzadas a las personas que luchan con la ansiedad, la esquizofrenia, el trastorno de estrés postraumático (TEPT), trastornos alimentarios y las adicciones (5).

 

Datos valiosos

Los datos pasivos del paciente que se pueden obtener gracias a sensores y a la información sobre sus actividades pueden ofrecer una gran variedad de información que nos puede permitir una mayor comprensión de las enfermedades mentales. Probablemente el paciente tiene sus encuentros terapéuticos o de seguimiento que no alcanzan dos horas al mes en el mejor de los casos, con las tecnologías móviles no solamente el paciente puede mejorar su situación sino que puede proveer al clínico de datos valiosos para su proceso terapéutico.

Así como los datos neurobiológicos complementan la práctica del profesional y no reemplaza la experiencia y las habilidades del profesional, los datos obtenidos con el smartphone pueden ayudar a la mejora de las decisiones clínicas. (6)

No obstante, hay todavía una serie de cuestiones que hay que tener en cuenta . 

 

Una mayoría de aplicaciones no tienen suficiente validación clínica ni del impacto sobre el paciente

 

  • Si la protección de datos de salud es fundamental, en el caso de la salud mental aún lo és más. Hay que garantizar que la transmisión de datos paciente/profesional en ambas direcciones cumple las normas establecidas de seguridad.
  • Una mayoría de aplicaciones no tienen suficiente validación clínica, y pocas tienen una validación de su impacto en el paciente, es decir de su eficacia.
  • También hay una carencia en el conocimiento y en la formación de los clínicos que les puede dificultar el prescribir o recomendar determinadas aplicaciones o soluciones móviles. 

Estas cuestiones más que un obstáculo son un acicate para hallar modelos de validación adecuados, realizar más investigación sobre el impacto (eficacia) , promover el conocimiento y las buenas prácticas a los clínicos y dar confianza a los pacientes y sus familias.

 

Absolute DALYs Attributable to Mental, Neurological, and Substance Use Disorders, by Age, 2010.

Fig 1. Absolute DALYs Attributable to Mental, Neurological, and Substance Use Disorders, by Age, 2010.

 

Bibliografía

1.- http://www.who.int/whr/2001/media_centre/press_release/en/

2. Historia de la locura en la época clásica. Michel Foucault. Fondo de Cultura Economica. 2006

3. OCDE. Mental Health Systems in OECD Countries

4. David C. Mohr, profesor de medicina preventiva y de comportamiento, es el director del Centro de la Universidad Northwestern de Tecnologías de Intervención del Comportamiento. Articulo en el New York Times 

5.- The Best Depression iPhone & Android Apps of the Year

6.-Donker, T., Petrie, K., Proudfoot, J., Clarke, J., Birch, M. R., & Christensen, H. (2013). Smartphones for smarter delivery of mental health programs: A systematic review. Journal of Medical Internet Research.

7.- Whiteford HA, Ferrari AJ, Degenhardt L, Feigin V, Vos T (2015) The Global Burden of Mental, Neurological and Substance Use Disorders: An Analysis from the Global Burden of Disease Study 2010. PLoS ONE 10(2): e0116820. doi:10.1371/journal.pone.0116820

 

 

 

 

http://dx.doi.org/10.1371/journal.pone.0116820.g001