Entrevista con Jerry Kolosky

Entrevista en exclusiva de Smart Health con Jerry Kolosky

Entrevista con Jerry Kolosky

Jerry Kolosky

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Los datos abiertos (Open Data) y la Internet of Everything están cambiando cada mercado y cada sector, permitiendo que la información se cree, se procese y se comparta más rápidamente que nunca

Sin embargo, ¿es tal libertad absoluta algo positivo siempre? ¿Cómo afectará a las nuevas empresas médicas? Jerry Kolosky, un reconocido experto en el ámbito de la e-Health y consultor HITC, cuya línea de trabajo lo ha llevado a colaborar con empresas como WebMD, SigmaCare y Panasonic, comparte con nosotros sus ideas acerca de este asunto, entre otros. 

SH.- Desde hace unos cuantos años, el autodiagnóstico se ha convertido en un gran problema. Muchos pacientes buscan en Google sus síntomas, a menudo exagerándolos, y acuden a la consulta del médico con un historial médico pre-fabricado. Lo que no deja de resultar una paradoja, ya que uno de los pilares de la e-Health/m-Health es el uso de información. ¿Cómo puede prevenirse tal mal uso de la información?

JK – Las redes de atención sanitaria emergentes, que fomentan el autocuidado de los pacientes y el “cuidado en la propia comunidad” o “cuidado in situ” (“care-in-place”) generarán grandes cantidades de información, tanto objetiva como subjetiva, a través de la analítica de datos y de la toma de decisiones basadas en la criba o selección, en la intersección de la red clínica de apoyo a las decisiones y la inteligencia humana. El hecho de que el paciente haya empezado a adquirir conocimiento acerca de su condición específica -tanto a partir de fuentes fiables como de otras que no lo son tanto- es en general positivo, aunque conlleva nuevos riesgos.

Como aspecto positivo, que los pacientes se impliquen de forma significativa en la gestión de su propia salud es deseable e inevitable, dado el desmedido coste del cuidado de la salud en una era de envejecimiento global de la población. Sin lugar a dudas, es posible que la información médica se malinterprete o se utilice de forma inadecuada. Por este motivo, y por muchos otros, las tecnologías de la información únicamente pueden y deben aumentar (nunca sustituir) a la opinión clínica experta. Por otro lado, la misma red puede ser utilizada para distribuir contenido educativo para pacientes -un contenido de alta calidad, relevante, que impulse a la acción, específico para una enfermedad en concreto y con características multimedia- allá donde sea necesario, lo que abriría nuevas posibilidades que serían, comparativamente, muy, muy positivas. 

 SH.- Cada día aparecen muchas start-ups nuevas, lo que proporciona nuevas aplicaciones y soluciones al sector. No obstante, no todas estas tecnologías y dispositivos pueden ser regulados y aprobados por las administraciones correspondientes antes de alcanzar el estadio clínico, o antes de empezar a ser utilizadas por profesionales. ¿Cuál es su postura al respecto?

JK – En los Estados Unidos, todos los dispositivos médicos deben superar el proceso regulador exigido por la FDA (Food & Drug Administration; la Administración para los Medicamentos y Alimentos en EEUU). En la FDA, el Center for Devices and Radiological Health (CDRH; el Centro de Dispositivos y Salud Radiológica de la FDA) regula las empresas que fabrican, etiquetan o importan cualquier dispositivo médico que sea puesto en venta en EEUU. En la medida en la que estos dispositivos generen, gestionen o de algún modo tengan acceso a información protegida acerca de la salud del paciente (PHI por sus siglas en inglés, Patient Health Information), también están sujetas a las estipulaciones de la HIPAA (the Health Insurance Portability and Accountability Act, Acta para la Portabilidad y la Responsabilidad de los Seguros de Salud). La normativa de privacidad de la HIPAA protege la privacidad y la seguridad de información de salud que pueda ser identificada individualmente. 

En otras partes del mundo -con estructuras institucionales totalmente distintas, y necesidades extremas- pueden emplearse aproximaciones más atrevidas a la innovación en salud. Por ejemplo, una empresa tecnológica situada en California, denominada “Not Impossible Labs” (Laboratorios no imposibles), utiliza el crowd-sourcing y otras técnicas fascinantes para lograr que personas en situaciones de gran dificultad tengan acceso a dispositivos de alta tecnología, y en todo el mundo. Por ejemplo, la empresa está actualmente utilizando la impresión en 3D para suministrar manos y brazos artificiales a personas con amputaciones en Sudán del Sur, devastado por la guerra. En noviembre de 2013, Not Impossible imprimió una prótesis de mano que permitió a un adolescente sudanés comer de forma independiente por primera vez en dos años. 

SH.- Dado que hace un momento hablábamos de start-ups, el aumento de la oferta de programas de incubación y beneficios ha permitido a más innovadores desarrollar y presentar sus ideas. ¿Qué consejos daría a estos nuevos talentos jóvenes, si quieren tener éxito en el campo de la e-Health? ¿Lo tendrán fácil al enfrentarse a sus competidores, o se tratará de una encarnizada competición? 

JK – En mi opinión, existen varios aspectos -la provisión de cuidados como un aspecto necesariamente local, la fragmentación de los intereses de los agentes implicados, la perspectiva clínica, más que de negocio, de los proveedores, entre muchos otros aspectos- que contribuyen a que el ámbito de la salud sea especialmente conservador frente al cambio en general y frente a la adopción de las tecnologías de la información en particular. La noción de “destrucción creativa” de Silicon Valley mediante la innovación -el concepto de un catalizador que de forma súbita lo cambia “todo”- no puede aplicarse al ámbito de la salud del mismo modo en que se ha aplicado de forma general a la sociedad. Facebook es un ejemplo paradigmático de innovación catalítica global a nivel de sociedad. Y también hemos visto cómo progresivas “olas” de la revolución digital embestían y cambiaban muchas otras industrias, algunas con una transformación de gran impacto, como los sectores de la música, la edición y la venta al por menor. E incluso así, el sector salud permanece particularmente resistente a la transformación mediante IT.

La paradoja es la siguiente: las start-ups jóvenes, hambrientas y ágiles, se encuentran en una situación ideal para dirigir la innovación en el ámbito de la salud, pero el conservadurismo inherente de la industria es tal que se confía en las organizaciones grandes a causa de su longevidad, su estabilidad y su capacidad para implementar y apoyar soluciones masivas y estables de largo recorrido. Aunque innoven más lentamente, y sean reticentes a implementar soluciones transformadoras que debiliten unas posiciones de mercado por las que dichas compañías habían luchado tanto en el pasado.

La aparición de un ecosistema de salud conectado está empezando a resolver dicha paradoja. Las grandes compañías están bien posicionadas para construir y apoyar un ecosistema de salud “agnóstico” en el ámbito de los dispositivos y dirigido por la analítica, y para apoyar los estándares y los procesos de flujo de trabajo requeridos para facilitar la verdadera interoperabilidad. Por otro lado, los pequeños innovadores pueden crear sin restricciones los dispositivos más punteros, como los monitores conocidos como “wearables”, los dispositivos de comunicaciones y los algoritmos analíticos que facilitan la optimización de la experiencia de usuario y aportan la energía necesaria a los motores analíticos que mantienen en marcha toda la red.  

SH.- En el sistema estadounidense de salud, ¿se dan las mismas oportunidades a prometedoras empresas emergentes, o se tiende a favorecer a las empresas ya establecidas?

JK – Aunque los jugadores tradicionales con posiciones fuertes en el mercado en los ámbitos de gestión de la información en salud, codificación y reembolso, y tecnologías para el almacenamiento electrónico de historiales clínicos- poseen indudables ventajas, la nueva era del cuidado interconectado está contribuyendo a la creación de amplias fronteras abiertas a nuevas oportunidades.

Partamos de la premisa siguiente: inevitablemente, un sistema no sostenible debe cambiar o destruirse. A nivel global, nos enfrentamos a la tectónica inexorable de la demografía. En EEUU, por ejemplo, 10.000 “baby boomers” de media alcanzarán la edad de 65 años cada día durante los próximos 20 años. En general, el 80% de dichas personas retiradas sufren una o más enfermedades crónicas, y la gestión de las enfermedades crónicas consume casi el 75% del gasto sanitario de EEUU. Con un gasto sanitario total superior al 17% del PIB de EEUU, el cambio resulta inevitable.

Y del mismo modo, también lo resultan la imperiosa necesidad de modelos innovadores de administración de cuidados, los reembolsos basados en el valor, las alianzas entre quienes pagan y quienes aportan los servicios y el autocuidado de los pacientes. La tecnología es un de las claves para hacer posible que todo lo mencionado se convierta en realidad. Y verdaderamente solucionar la crisis en el ámbito de la salud es uno de los retos críticos en la gestión de políticas de nuestro tiempo. 

SH.- La eHealth lucha para situar a los pacientes como el eje central del cuidado de la salud, el lugar más importante; no obstante, en el ámbito de la salud actual, afectado por la crisis, parece que la única preocupación sea la reducción de costes. ¿Cómo se puede alcanzar un equilibrio en dicha situación?

JK – Aquí el reto es la alineación de los incentivos. Desde un punto de vista global, tradiciones muy divergentes en los ámbitos social y cultural han generado varios modelos de reembolso de servicios de salud. En los Estados Unidos, por ejemplo, el modelo de “fee for service” (tarifa por servicio) en base al que históricamente ha operado gran parte de nuestro sistema sanitario, ha incrementado la frecuencia de los procedimientos realizados, pero no la calidad de los resultados ni la relación coste-eficacia de la prestación del servicio.

Un conjunto de modelos alternativos emergentes, conocidos colectivamente como “Accountable Care” (Cuidado Responsable) ha empezado a crecer y afianzarse aquí, en los Estados Unidos. El propósito de Accountable Care es incentivar la calidad clínica al tiempo que se promueve la relación coste/eficiencia mediante el impulso a la creación de alianzas voluntarias entre el proveedor y quien paga por el servicio; así, el ahorro financiero para la prestación de cuidados a ciertos grupos poblacionales se comparte en base a métricas de resultados objetivos.

Teniendo en cuenta el arraigo y el poder del modelo de tarifa por servicio, la transición hacia Accountable Care está resultando un proceso lento y laborioso, dirigido por la zanahoria de los incentivos financieros y el palo de las penalizaciones financieras. Por ejemplo, las disposiciones en la Affordable Care Act (aka ObamaCare) Acta para el Cuidado Asequible, también conocida como ObamaCare establecieron el Programa de Reducción en Readmisiones Hospitalarias, que reduce los pagos a hospitales con un “exceso de readmisiones” de pacientes dados de alta con ciertas enfermedades.

Lo que tienen en común todos los conceptos mencionados anteriormente es el uso de tecnologías en red para proporcionar apoyo a las decisiones clínicas y una gestión proactiva de los cuidados requeridos. La tecnología añadida a los recorridos clínicos de eficacia demostrada (como la asistencia por parte de personal de enfermería en el propio hogar) harán posible la red de cuidados del futuro, y actuarán como nexo de unión entre los propósitos de la reforma de salud y los retos prácticos que presente el suministro de cuidados sin desplazamiento. 

SH.- Quienes han trabajado con usted le definen como un notable experto en tecnología, especialmente, en IT aplicadas a la salud, con un enfoque visionario en la gestión de la salud. ¿Cómo definiría usted mismo su trabajo a nuestros lectores?

JK – Mi misión en la vida es facilitar, tanto como me permitan mis capacidades, la creación de un ecosistema de salud inteligente, adaptable y basado en la tecnología que pueda evolucionar de forma permanente para dar respuesta a los retos que vayan apareciendo en el cuidado de sociedades progresivamente envejecidas y permitan la gestión de la salud de la población global. 

SH.- Como experto reconocido en HIT, usted está plenamente dedicado a sus proyectos profesionales, además de estar involucrado en todo el sector HIT en conjunto. También estuvo explorando las posibilidades de las IT en el ámbito de la salud y la medicina mediante diversas start-ups en salud basadas en la web, en áreas como la de start-ups para la prescripción electrónica, años antes de que otras empresas consideraran Internet como una solución viable. ¿Cómo aparecieron las semillas de tales ideas? 

JK – Si uno dispone de suficiente tiempo, empieza a detectar patrones. Así pues, por ejemplo, en los Estados Unidos tuvo lugar, a mitad de la década 2000-2010, un crecimiento muy elevado de la actividad emprendedora y reguladora alrededor de una tecnología de salud emergente conocida como prescripción electrónica o e-Prescripción. Y en el período de aceptación general de dicha nueva tecnología, se convirtió en una característica esperada (y de hecho, requerida) que formaba parte de una solución más amplia conocida como el historial clínico electrónico (EMR por sus siglas en inglés, Electronic Medical Record). 

Y en la actualidad se está desarrollando una dinámica similar con una tecnología conocida como Monitorización Remota del Paciente (RPM por sus siglas en inglés, Remote Patient Monitoring): se trata de las tecnologías que captan información biométrica relevante a distancia para poder llevar a cabo una gestión proactiva de las enfermedades crónicas. En mi opinión, dicha tecnología pronto se convertirá en una característica esperada en cualquier solución de gestión del riesgo financiada por el receptor de los cuidados.

Por lo tanto, el reto consiste en observar patrones a lo largo del tiempo y visualizar el posible encaje de las piezas del puzzle – en cuatro dimensiones.  

SH.- Varios expertos en el ámbito de la tecnología y la medicina alaban su conocimiento y su forma tan novedosa (lo que se conoce en inglés como “thinking out of the box”) de enfrentarse a los problemas que van apareciendo y de encontrar nuevas maneras de mejorar el cuidado de la salud. En su opinión, ¿cuáles son los nuevos caminos que deben explorarse, si uno quiere seguir siendo un líder estratégico en el sector HIT? 

JK – Como he descrito aquí, me centro en la creación de un ecosistema de salud apoyado en la tecnología; lo que en lenguaje de Silicon Valley se conoce como una “plataforma”.

Una plataforma de provisión de servicios de salud puede permitir la aparición de modelos de provisión de cuidados de salud innovadores, apoyados por tecnologías seguras en red; un marco legal flexible y la optimización de la experiencia de usuario e interoperabilidad técnica / de flujo de trabajo a lo largo de todo el proceso de provisión de dichos cuidados.

La provisión de cuidados integrados y multi-entorno a las personas de edad avanzada representa un microcosmos en que una plataforma “agnóstica” en términos de dispositivos, que ofrezca cuidados coordinados, puede servir como modelo para la gestión de la salud de la población en todo el sistema, al tiempo que catalice la revolución existente en el ámbito de las modalidades de reembolso en la futura era del Accountable Care.

Una de mis suposiciones principales es que la aplicación de tecnologías de la información innovadoras en el ámbito de la salud debe tener lugar de forma incremental y adaptable, y que cada estado debe construirse sobre el anterior de modo que se atraigan los necesarios sistemas humanos, reguladores y técnicos. De este modo, la Monitorización Remota del Paciente (RPM) -que se encuentra actualmente en el punto de mira para evitar las penalizaciones por readmisiones hospitalarias- es un primer paso necesario hacia la gestión integrada de los cuidados en los modelos de pago de Accountable Care.

La optimización de la experiencia de usuario (para todos los tipos de usuario incluidos en el ecosistema de cuidados) es un requisito previo necesario para su rápida adopción y utilización regular. Si miramos hacia adelante, la aceptación por parte de los médicos implica la mediación de un call center clínico -se trata de entornos físicos o virtuales en los que personal de enfermería lleva a cabo decisiones de triaje en función de datos de activación objetivos y subjetivos, planes de cuidado mediante monitorización, y gestiona las comunicaciones de voz, vídeo y texto. Todas las clases de “apoyo a las decisiones clínicas” (una propiedad emergente del propio ecosistema) deben aumentar, aunque no forzar, la elección de tratamiento ni la autonomía del médico.

A medida que un sistema de estas características va madurando, la analítica de datos puede ayudar a identificar las cohortes “de riesgo”, racionalizar las implementaciones de tecnología en términos de coste/beneficio, vincular los resultados clínicos a métricas de reembolso basadas en la calidad, monitorizar la utilización del servicio y apoyar las transiciones de cuidados eficientes.