Esther Dyson, Emprendedora e inversora en el ámbito de la salud digital

Hablamos con Esther Dyson, activa business angel en el ámbito de la salud.

Esther Dyson, Emprendedora e inversora en el ámbito de la salud digital

Esther Dyson

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Activa ‘business angel’ y miembro del consejo directivo de diversas compañías del sector sanitario, Esther Dyson ha sido reconocida por Forbes 

 

En su conferencia en Health 2.0 ha ofrecido su punto de vista sobre los retos que afronta la atención sanitaria. ¿Cuáles son los más importantes y cómo hay que abordarlos?

Los retos son dos, principalmente: el primero es cómo cultivar tu propia salud en lugar de intentar recuperarte cuando estás enfermo; y el segundo es cómo llevar a cabo esta idea. En este sector existen personas que piensan que creando una aplicación, software o producto que funcione bien, los consumidores lo usarán. De la misma manera que el médico tiene un paciente y necesita que se adhiera al tratamiento. Pero antes necesitamos involucrar a los médicos y a todo el sistema de salud.  Tienes que conseguir involucrar a tus consumidores, los profesionales, no solo a los pacientes. He visto muchas compañías que no consiguen entender esta cuestión, piensan que el producto se venderá por sí mismo. Parece que hay gente que olvida que hay dar un valor añadido al producto, que hay que ofrecer algo más para llegar al usuario. Creo que esta idea no está del todo presente en el sistema sanitario.

 

Usted es una activa ‘business angel’ del sector. ¿Cómo decide en qué proyectos invertir?

Lo primero que pienso es que es mi propio dinero el que voy a invertir. He cometido muchos errores, he perdido dinero, por eso en mis inversiones no quiero ser responsable de nadie más. Si no funciona, pierdo el dinero y ya está. Después quiero conocer la compañía y sus responsables, que sean personas transparentes, que conozcan su negocio, que sean prácticos. En definitiva, que tengan mentalidad de negocio, lo que no significa que no puedan ser buenas personas. Busco empresas con proyectos que yo considere que valen la pena. Tengo que pensar cómo hacer dinero, pero si no lo consigo por lo menos que me guste la gente en la que he decidido invertir. Me gustan proyectos que puedan considerarse únicos, o especiales y diferentes por lo menos, y que sean nuevos modelos de negocio dirigidos al consumidor. Nunca me voy a arrepentir de la inversión, aunque no funcione, si me sigue gustando la idea. Invierto en proyectos que me gustaría que existieran.

 

¿Qué nuevas iniciativas en salud digital destacaría tanto en su país, Estados Unidos, como a nivel mundial?

Destacaría proyectos como los que plantea 23andme, de cuyo consejo de dirección formo parte, o aquellos relacionados con el microbioma como uBiome, o con biomarcadores. Van a ser iniciativas importantes en el futuro porque permiten al consumidor acceder a sus propios datos en tiempo real, lo que supondrá un impacto destacable en su comportamiento y permitirá cambiar muchos aspectos. Se trata de encontrar la mejor combinación posible entre trayectoria profesional y supervisión o ‘coaching’, que supone un valor añadido a cualquier proyecto de salud digital y es la mejor manera de impulsar un cambio de comportamiento.

 

¿Por qué es tan importante impulsar cambios de comportamiento para conseguir una vida más saludable?

Para mucha gente es de vital importancia un cambio de comportamiento. Hasta un 80% o 90% de la salud de cada uno depende de su comportamiento. Puede que haya gente que no tenga acceso a comida saludable, o que no tenga tiempo para cocinar, no se trata de que haya gente que se comporte bien o mal. Pero si está en tu mano decidir, debes tratar de tener un comportamiento saludable, porque eso lo cambia todo.

 

¿De qué forma estas nuevas herramientas de salud digital pueden mejorar la eficiencia en la gestión hospitalaria?

Hay que tratar de centrarse más en los resultados, pero eso no será posible hasta que haya una buena gestión de los datos sanitarios. Todas las nuevas aplicaciones que aparecen en el mercado están ahí recopilando datos. Eso nos permitirá concentrarnos en los resultados y poder analizarlos con calma. Necesitamos resultados transparentes, no se trata de resolver una simple cuestión, forma parte de un proceso más complejo.

 

¿Qué beneficios proporciona al sector disponer de un ecosistema de salud conectada?

Los datos fluyen desde los consumidores a los profesionales, y gracias a un ecosistema conectado todos los actores implicados pueden compartir la misma información. Es lo mismo que en cualquier otro sector: el sistema bancario, por ejemplo, está conectado y es muy eficiente, y lo mismo pasa con el sector de la atención sanitaria.

 

¿Cuál ha sido su experiencia en un evento como Health 2.0 Europe celebrado en Barcelona?

Asistir a este tipo de eventos es fundamental para saber lo que está pasando en el sector, incluso desde mi perspectiva actual, más centrada en el ámbito del bienestar y los hábitos saludables. Ha sido una gran experiencia.

 

 BIOGRAFÍA

Esther Dyson es la fundadora y directora ejecutiva de Way to Welville, una iniciativa que trata de poner de manifiesto el poder que tiene invertir en el cultivo de la salud -en áreas como el cuidado prenatal, la salud mental, la nutrición o el ejercicio-, en lugar de esperar a descubrir que sufres un problema de salud y tener que emplear después tiempo, dinero y esfuerzo para recuperarse, si es que es posible.

Dyson es también una activa inversora en startups de salud como 23andme, de la que es directiva, Applied Proteomics, Big Health, Clover Health, Cur, Eligible, GeriJoy, Health Loop, Health Tap, i2Dx Impact Health, Kurbo, Medesk, Medivo, Mequilibrium, Omada Health, PatientsKnowBest, PatientsLikeMe, Resilient, Startup Health, Tocagen,  Valkee, Voxiva* y Zipongo. 

Nacida en Zurich (Suiza) en 1951, Dyson fundó en 1980 la compañía EDventure Holdings, pionera en el uso de la Tecnología de la Información y de los nuevos medios. Dos años más tarde se unió al inversor Ben Rosen para elaborar el ‘Rosen’s Electronic News’, un newsletter que se convirtió en esa época en una referencia entre la élite de los ejecutivos tecnológicos de EEUU.

Al final de la década de los 80 empezó a invertir en proyectos de tecnología en Europa Oriental y se introdujo en el debate público sobre el potencial futuro de Internet. Con formación periodística, en el año 2000 empezó a escribir una columna en el prestigioso ‘The New York Times’ sobre el impacto de la tecnología digital en la vida cotidiana.