Entrevista a Joan Cornet

El director del mHealth Competence Center de Barcelona analiza en esta entrevista las perspectivas de futuro de la eHealth y la mHealth: la introducción de las tecnologías móviles en los servicios de salud, el empoderamiento del paciente, las posibilidades y riesgos del Big Data y el papel de los sectores público y privado.

Entrevista a Joan Cornet

Joan Cornet

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El director del mHealth Competence Center de Barcelona analiza en esta entrevista las perspectivas de futuro de la eHealth y la mHealth: la introducción de las tecnologías móviles en los servicios de salud, el empoderamiento del paciente, las posibilidades y riesgos del Big Data y el papel de los sectores público y privado.

 

Según un experto como usted, siempre a caballo entre la administración y la empresa… ¿eHealth y mHealth son dos apuestas seguras?

En este mundo no hay nada seguro.Como dijo Benjamin Franklin, "En este mundo sólo hay dos cosas seguras: la muerte y pagar impuestos". Pero lo cierto es que estamos viviendo lo que el profesor Castells hace años anunció, que Internet llevaría consigo una transformación radical de nuestra sociedad.  Internet y su consecuencia, la sociedad digital, está cambiando la manera que vivimos, trabajamos, comunicamos y gozamos de nuestro tiempo de ocio. La información, los datos y el conocimiento son fundamentales en la salud. Todo ello puede ser digitalizado, en beneficio de una mayor conectividad entre clínicos y pacientes, y sobre todo puede dar una mayor autonomía y empoderamiento a los ciudadanos, que van a poder gestionar mejor su salud y en su caso su enfermedad. 

Hasta ahora está claro que en el mundo Smart hemos vivido la época de los telecos, es decir los creadores de nuestra estructura de futuro. Ahora parece que es la hora de los políticos, ¿serán capaces de aprovechar los avances en favor del ciudadano?

Estamos en una sociedad que evoluciona muy rápidamente, en parte por el impacto de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación. Como psicólogo clínico que soy, estoy convencido que en los humanos, como en el resto de los animales, nuestro cerebro no está predispuesto a los cambios, más bien le gustan las rutinas. El problema es que los cambios son necesarios para sobrevivir. Tenemos pues una parte de la sociedad que está dispuesta a los cambios y otra que tiene reticencias. Las dos tienen sus razones. La gestión del espacio público, o sea la política, tiene enormes retos y encontrar modelos adecuados de gobernabilidad no es fácil. La ciudadanía y los individuos quieren tener más participación, quieren afirmar su libertad y poder influir en las decisiones políticas.

Las tecnologías de la información y de la comunicación son un arma de doble filo para los políticos. Por una parte permiten una mayor conectividad entre los ciudadanos, y entre ellos y los políticos, con lo cual éstos pueden tener una mayor información sobre opiniones y deseos; por otra, permiten organizarse para reivindicar, criticar y poner al desnudo a los gobernantes. Lo que está sucediendo es totalmente nuevo en nuestras sociedades. Además es imparable. 

Los partidos políticos, los sindicatos y las escuelas son interfaces en crisis, hay que rediseñarlas dice Carlos Scolari, doctor en Lingüística aplicada y Lenguajes de la Comunicación por la Università Cattolica de Milán, profesor de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona -donde reside actualmente-. No se trata de que las tecnologías sean un avance en favor del ciudadano, se trata de reconstruir el espacio público con la ayuda de las nuevas tecnologías. Vamos a vivir años bastante caóticos. Yo soy optimista. Estamos ante una gran oportunidad. 

Casi todas las grandes compañías del sector TIC juegan a Smart Health (eHealth+mHealth)… ¿es por dinero sólo?

Existe un gran potencial de negocio en el ámbito de la salud digital. La medicina de precisión o medicina personalizada tendrá un gran impacto en los próximos años.  Diferentes estudios lo demuestran. Pero no es sólo el potencial de negocio en el ámbito de la Smart Health, el mundo digital es como un rompecabezas con una estrecha relación entre sus piezas. Para tener futuro hay que apostar en casi todas. Por ejemplo el Big Data tiene un rol importante en mHealth, pero también en genómica, en el mundo de la industria farmacéutica, en la toma decisiones clínicas, etc. A su vez cuando hablamos de Smart Cities y de casas inteligentes, no podemos dejar el tema de la salud fuera de la casa, o del sistema educativo. Cada vez hay más transversalidad en las tecnologías móviles.

Hace unos años las gasolineras sólo tenían servicio de repostaje de los vehículos. Hoy la mayor parte se han convertido en supermercado, tienda de periódicos y revistas, floristería, lotería, etc. El  mundo digital va por el mismo camino. 

Según usted, desde la experiencia y con su propia visión de futuro: ¿cuál es la aportación más importante de este sector en favor de la salud del ciudadano?

Sin lugar a dudas las tecnologías móviles potencian la autonomía y empoderan al ciudadano. No importa el tipo de tecnología. Se trata de que por primera vez en la historia de la humanidad los individuos podemos tener información y datos de nuestro cuerpo, de nuestra actividad, de nuestras enfermedades y podemos actuar en consecuencia. La conducta y los hábitos son muy importantes en la salud. Con las tecnologías móviles podemos encontrar motivación y estímulos para hacer lo que queremos/debemos hacer. Desde dejar de fumar, hasta realizar actividad física o seguir dietas adecuadas a nuestra edad y condición. No digamos lo importante que es la conducta y los hábitos cuando hay que hacer frente a enfermedades crónicas.

En este nuevo mundo hace falta una combinación perfecta entre tecnología y personas (pacientes y médicos). ¿Será difícil conseguirla?

Yo diría que no es que haga falta una combinación perfecta entre tecnología y personas. Lo que es necesario es que cada uno desempeñe su función de forma adecuada y utilice tecnologías móviles cuando sea necesario. Un mal cirujano no va a mejorar porque disponga del mejor bisturí laser del mercado. Un enfermo que no quiere aceptar lo que le sucede no va a mejorar con una solución mHealth. Las tecnologías móviles son simplemente herramientas de conectividad. Si los que se conectan no son buenos profesionales o los pacientes no son responsables, las tecnologías serán de poca ayuda

Uno de los temas más prometedores, pero también más preocupantes es la utilización del Big Data en la práctica clínica. ¿Dónde vamos a poner el límite?

El límite es el cielo. En una sesión del Senado de los Estados Unidos en 2014, un grupo de expertos presentaron un informe en el que se afirmaba que las muertes por errores médicos eran la tercera causa de muerte en este país, después de las enfermedades cardíacas y cáncer. Se calcula que los errores médicos provocaron la muerte de 400.000 pacientes, más de 1.000 al día (dos aviones comerciales). Pero no sólo hay que lamentar estas muertes, ya que se calcula que hay 10.000 personas cada día, que sin morir, son víctimas de complicaciones por errores en diagnóstico o por tratamientos inadecuados. Para mí el Big Data tiene que ser una herramienta que permita mejorar las decisiones clínicas, tanto en diagnóstico como en tratamientos. Errar es de humanos, pero se pueden realizar grandes progresos si sabemos aprender de las evidencias que nos pueden facilitar los sistemas de análisis de datos.

Ante todo hemos de considerar el tema de la privacidad y la necesidad de cumplir con las leyes de protección de datos, por supuesto. Hay sistemas de encriptación o de agregación de datos anonimizados que cumplen perfectamente con estas leyes. Hay la leyenda urbana del peligro de la privatización de los datos, o sea que empresas, especialmente las farmacéuticas, aprovechen estos datos para su beneficio. El debate está abierto. La realidad es que si hoy disponemos de fármacos y medicinas que son eficaces es porque miles de pacientes se han prestado a someterse a pruebas y experimentos clínicos. Estoy seguro que si se explica bien la mayoría de ciudadanos estarían dispuestos a ceder de forma anónima sus datos clínicos si ello posibilita curar enfermedades o salvar vidas. Con las tecnologías móviles se pueden analizar multitud de datos de forma instantánea que pueden ser muy útiles en la mejora de las decisiones clínicas. 

Haga usted de futurólogo: descríbame cómo va a ser la medicina del futuro.

No tengo habilidades en futurología, pero si ciertas intuiciones, que pueden fallar. En  los países de la OCDE se calcula que en 2030 habrá el 25% de habitantes de estos países de más de 65 años, el doble que en 1990. Además la mitad de la población adulta tendrá una o más enfermedades crónicas. Esta situación demográfica va a crear tensiones para lograr la sostenibilidad de los sistemas de salud. Habrá una redefinición y una redistribución de tareas en el área clínica, con nuevas profesiones que irán emergiendo en especial para las tareas más rutinarias, así como el rol de la enfermería será cada vez más notable en los procedimientos de cuidado del paciente.

El uso de las tecnologías será masivo, en especial las tecnologías digitales, tanto para diagnóstico como para tratamiento de las enfermedades, multitud de datos se podrán conseguir en pocos segundos y podrán ser procesados de forma segura y automática. Las impresoras 3D serán cada vez más una herramienta habitual para producir prótesis, tejidos, y órganos humanos personalizados.

Otro elemento que va a irrumpir con fuerza es la generalización de la genómica en la práctica clínica. El primer mapa genético tuvo un coste de 2.700 millones de dólares. Hoy se puede obtener por 1.000 dólares. Posiblemente esta cifra disminuya en los próximos años.  Especialmente importante para el diagnóstico y tratamiento del cáncer, pero con un gran potencial en otras enfermedades. La genómica con el Big Data aportará más evidencias clínicas, diagnósticos más precisos y tratamiento personalizado.

Y sobre todo el gran cambio será el aumento de autonomía y de proactividad del ciudadano/paciente gracias al uso habitual de soluciones mHealth. 

Usted está al día del desarrollo mundial de estos cambios tan profundos. ¿Dónde colocamos a España en el mapa?

España sigue siendo un referente en calidad asistencial, y pionero en la implementación de las TIC. Lo que no tengo claro es si podremos mantener el nivel que tenemos hoy.  Me preocupa la falta de iniciativas como la que lanzó el presidente Obama con su plan nacional de ‘Medicina de precisión’ o del Primer Ministro británico sobre su Plan para hacer frente a la demencia. En España no tenemos suficientes proyectos tractores en investigación e innovación.

Internacionalización, innovación, investigación… Todo el mundo parece moverse en los mismos parámetros. ¿Hay alguno más que tengamos que añadir para consolidar el mundo Smart Health?

La palabra clave es colaboración tanto a nivel del Estado Español como internacional. Existen muchas iniciativas que van en esta dirección. Tenemos talento y conocimiento, pero estamos en un mundo competitivo y los logros de ayer no garantizan los triunfos de mañana. Es urgente que tengamos una hoja de ruta para modernizar los servicios de salud con tecnologías digitales, la genómica aplicada, y un marco jurídico que permita el desarrollo de investigación clínica con Big Data. Es por ello que un grupo de profesionales hemos creado la asociación Salud Digital, que entre otros objetivos nos proponemos aportar nuestro conocimiento y experiencia para promover y colaborar en el proceso de la modernización y transformación de los servicios de salud, en beneficio de los profesionales y sobre todo de los pacientes.

 


Joan Cornet

Ingeniero técnico y Licenciado en Psicología. En 1979 fue elegido alcalde de Manresa, cargo que ocupó hasta 1987. En 1988 se incorporó como alto funcionario a la Comisión Europea, donde se hizo responsable de la puesta en marcha del programa europeo de ocupación EURES. En junio del 2004 fue nombrado Secretario General del Departament de Salut del Govern de la Generalitat de Catalunya. En septiembre de 2005 el Gobierno le encargó la puesta en marcha de la BioRegió de Catalunya. En enero del 2007, por encargo del Departament de Salut, estuvo al frente de la Fundació TicSalut. Actualmente es director de mHealth Competence Center en el Mobile World Capital Barcelona.