El Zika en el suero materno se confirma como posible evidencia de infección del feto

Un estudio realizado por profesionales del Vall d’Hebron Barcelona Campus Hospitalario apunta que la presencia de RNA del virus del Zika en el suero materno de forma prolongada puede ser un indicador de infección del feto.

El Zika en el suero materno se confirma como posible evidencia de infección del feto

Emabarazo y Zika

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Un estudio realizado por profesionales del Vall d’Hebron Barcelona Campus Hospitalario apunta que la presencia de RNA del virus del Zika en el suero materno de forma prolongada puede ser un indicador de infección del feto. Un hecho que, a la vez, puede jugar un rol importante en la presencia continuada del virus en la madre.

El trabajo, liderado por la Dra. Anna Suy, médico adjunta de la Unidad de Infecciones Perinatales del Servicio de Obstetricia Vall d’Hebron y una de las investigadoras principales del grupo de investigación en Medicina Materna y Fetal del Vall d’Hebron Institut de Recerca (VHIR), lo publica la revista New England Journal of Medicine.  

La investigación se centra en el caso de una mujer embarazada, infectada en uno de los países de América del Sur afectados por la epidemia del virus Zika durante la semana 9 de gestación. Sufrió una erupción en el tronco y extremidades, y dio positivo por Zika en las muestras de suero PCR RNA virus Zika. El positivo se mantuvo durante 89 días, es decir 107 días después del inicio de los síntomas, en la semana 29 de gestación. Las pruebas en orina, vagina y endocérvix dieron negativo.

Las pruebas ecográficas realizadas en la semana 12 y 15 de gestación no revelaron anormalidades en el feto. En cambio, las neurosonografías realizadas a partir de la semana 20, sí mostraron problemas en su desarrollo cerebral. Estos indicios se confirmaron a través de las pruebas de resonancia magnética realizadas. El feto no presentaba otras anormalidades. Las pruebas de PCR RNA virus Zika en el líquido amniótico dieron positivo. De hecho, la carga viral en la muestra de líquido amniótico era más alta que la carga viral en el suero de la madre. 

 

El estudio se basa en el caso de una mujer embarazada infectada por el virus y que recibió seguimiento en el Hospital

 

El parto tuvo lugar la semana 37 de embarazo. En este momento, las pruebas de PCR RNA en el suero materno, orina, fluido amniótico, placenta, membranas y cordón umbilical eran negativas. El recién nacido, que presentaba microcefalia, también dio negativo en todas las pruebas realizadas.

 

Retroalimentación entre la placenta y la madre

Los firmantes del estudio apuntan que los datos obtenidos confirman estudios anteriores que indicaban la posibilidad que la presencia continuada del virus del Zika en la sangre de la madre se puede atribuir a su replicación en el feto o en la placenta. Para hacerlo, es basan en tres aspectos. En primer lugar, el hecho que la carga viral en el líquido amniótico fuese superior a la del suero materno. En segundo lugar, a que la presencia del virus se mantuviese estable en la sangre de la madre durante 14 semanas para después bajar de forma súbita y no progresiva, y, finalmente, a la presencia en la sangre a la vez de anticuerpos neutralizados y RNA viral. A la vez, otro indicador es que no se detectó RNA del virus en la orina de la madre, de forma contraria a lo indicado por la literatura existente. 

Por último, los autores sospechan que los resultados negativos en les pruebas de PCR del recién nacido indican que la infección se produjo durante la vida prenatal, por lo tanto es posible que el sistema inmunitario estuviera capacitado para desarrollar anticuerpos del Zika antes del nacimiento.

Los participantes en el estudio son la Dra. Anna Suy, la Dra. Elena Sulleiro, del Servicio de Microbiología, la Dra. Carlota Rodó, del Servicio de Obstetricia, la Dra. Élida Vázquez, jefa del Servicio de Radiología Pediátrica, la Dra. Cristina Bocanegra y el Dr. Israel Molina, del Servicio de Enfermedades Infecciosas y PROSICS, la Dra. Juliana Esperalba, del Servicio de Microbiología, la Dra. Paz Sánchez-Seco, del Centro Nacional de Microbiología, el Dr. Hèctor Boix, del Servicio de Neonatología, el Dr. Tomàs Pumarola, jefe del Servicio de Microbiología, y la Dra. Elena Carreras, jefa del Servicio de Obstetricia. Todos ellos también son investigadores de diversos grupos del VHIR.