¿Será el Nuevo Baremo del seguro del automóvil el final del Cuponazo Cervical?

T-Biomedic desarrolla herramientas biomecánicas para demostrar de forma concluyente la realidad de las patologías y los grados de afectación

¿Será el Nuevo Baremo del seguro del automóvil el final del Cuponazo Cervical?

Conflictos jurídicos

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La posibilidad de regular y controlar las reclamaciones derivadas del llamado ‘síndrome del latigazo cervical’ se anunciaba como una de las grandes ventajas del nuevo baremo.

 

Por Pedro Álvarez, Presidente & DEO de T-Biomedic

Como sabemos, la reclamación de indemnizaciones sobre la base de los supuestos “dolores cervicales” se había convertido en práctica habitual de un gran número de conductores y pasajeros que, implicados en pequeños accidentes de tráfico, no desechaban la posibilidad de obtener una jugosa compensación (entre 1.500 y 3.000 euros en la mayoría de los casos) alegando lo mucho que les dolía el cuello, graves mareos y diversos malestares. Al fin y al cabo, al ser el dolor un concepto de difícil medida, podía argumentarse sin muchas complicaciones.

Este continuo goteo de generosas indemnizaciones alimentó una práctica difícil de atajar. A fin de intentarlo, el texto del nuevo baremo incluye un artículo dedicado a describir en qué supuestos y bajo qué requisitos, pueden los afectados por “traumatismos menores de la columna vertebral” (que así los llama) reclamar y obtener una indemnización.

El artículo 135 resulta farragoso pero hay que reconocerle mérito en el intento, ya que no es nada fácil describir la enorme variedad de conductas que trata de prevenir, ni arbitrar medidas para intentar acabar con la lotería. Trataremos de sistematizar el precepto y de aclarar las que creemos son las claves de la norma. 

¿Cómo puede ayudarnos la tecnología a aclarar esta situación?

Todo el debate se centrará entre la diferencia, de un síndrome menor de columna cervical o traumatismo cervical, esto deberá estar justificado por el informe médico concluyente y justo esta palabra “concluyente” nos describe la información adicional, con una visión científica y objetiva de estas dos nuevas clasificaciones.

Y como se dice en algún foro médico la diferencia entre el informe médico anterior será añadir la palabra concluyente poco o nada hemos avanzado. Desde nuestra compañía hemos desarrollado herramientas biomecánicas para demostrar de forma concluyente la realidad de la patología y los grados de afectación, la información que nos da la EMG (electromiografia de superficie) es una técnica para evaluar que registran la actividad eléctrica producida por los músculos hacia un impulso consciente, de modo que es más fácil de comprobar si la persona que está participando en la prueba está colaborando y no magnifica. 

Si a esto le añadimos la cinemática tridimensional, consiguiendo una exactitud por debajo del 0,1 mm alcanzando registrar el rango articular en 9 grados de libertad, rotación, aceleración y desplazamiento. Con este sistema conseguimos sumar dos informaciones vitales, posicionamiento y estimulación.

Aislando el cuerpo en una silla de fuerzas, estudiando la dinamometría del complejo articular que queremos estudiar, tenemos una combinación perfecta, fuerza, activación muscular y movimiento. En nuestro sistema utilizamos protocolos validados a nivel internacional y cálculos a través de motores biomecánicos reconocidos por la comunidad científica internacional. Tenemos sin lugar a dudas la palabra concluyente.

¿Qué diferencia existe entre la biomecánica en relación al automóvil y la biomecánica médica o clínica?

Ante todo nosotros estamos midiendo al paciente, no hacemos estimaciones ni cábalas, en relación a lo que pudo pasar en un entorno libre con seres vivos. Los cálculos relacionados con la simulación de un accidente de forma básica, están realizados con ‘dummies’, en entornos controlados y difieren mucho de la realidad; absolutamente a todos nos ha pasado de forma directa o muy cercana en la famosa frase de “el coche estaba absolutamente destrozado las personas salieron ilesos del accidente”, o “me dieron un golpe muy leve y sin embargo yo salí muy grave”. Siguiendo esta premisa, ¿cómo podemos crear unas normas que nos funcionen en todos los accidentes y con todas las personas?

La biomecánica clínica o médica está más que validada por la comunidad científica. Existe desde hace muchos años tecnologías que nos demuestran de forma concluyente la situación músculo-esquelética de una persona en relación a su grado de funcionalidad. Miles de doctores toman todos los días complejas decisiones utilizando como guía el estudio biomecánico del paciente.

¿Siendo tan exacto y concluyente cual es la razón para que este más instaurada?

Tecnológicamente un sistema repetible y fiable, que incluya todas las pruebas necesarias para estar en posición de proporcionar información concluyente, tiene un complejo desarrollo tecnológico. Desde T-Biomedic hemos conseguido unir todas estas tecnologías para crear el primer laboratorio biomecánico integral. Esto significa que no existe manipulación humana en relación a la creación del informe, todo funciona a través de un automatismo que recoge la información de todos los sensores del laboratorio y crear un informe final. A veces los tecnólogos creamos sistemas que sólo entendemos nosotros, creo que es un instinto natural de supervivencia, es algo relacionado con crear dependencia hacia tu entorno; desde T-Biomedic hemos desarrollado un sistema para universalizar la prueba biomecánica de valoración funcional.

¿Cómo podemos conseguir esta prueba complementaria para demostrar nuestra limitación funcional? 

En la actualidad estamos creando Unidades de Análisis para la Valoración del Daño Corporal para cubrir todo el territorio nacional. Actualmente la primera Unidad funcional está instalada en A Coruña, donde se ha convertido en un caso de éxito. Próximamente inauguramos en Madrid y Barcelona, y antes del verano tendremos operativos Unidades de Valoración en Sevilla, Málaga, Valencia y Bilbao, donde seguiremos creciendo en relación a la demanda que se está creando alrededor de este tipo de pruebas. Al final el tema en una explicación muy sencilla, los datos en relación a las indemnizaciones que aparecen en el nuevo baremo, están relacionados con una serie de cálculos biomecánicos creados a través de laboratorios de biomecánica clínica o médica. Este método es el mismo que utilizamos nosotros para medir al paciente, una vez se obtienen los datos de las pruebas, las cotejamos con las tablas poder tener de una forma muy sencilla el grado de déficit de funcionalidad y aplicar la indemnización correspondiente.

Esperamos que nuestra tecnología pueda dar luz a un conflicto que arroja más de 10.000 millones de euros de indemnización anuales a nivel europeo. 

Lo que resulta curioso que en un estudio comparativo de reclamaciones por traumatismos cervicales menores elaborado por el Comité Européen Des Assurances se recoge que estas reclamaciones representan en el Reino Unido el 76%, en Italia el 66%, Noruega el 53%, Alemania el 47%, Suiza el 33% y España el 32%. Por lo que al final no estamos tan mal.