Entrevista al Dr. Ernesto Bosch, director del Área de Medicina Reproductiva del IVI

Entrevista al Dr. Ernesto Bosch, director del Área de Medicina Reproductiva del IVI de Valencia, sobre la determinación de la hormona antimulleriana, un gran avance en los tratamientos de reproducción asistida

Entrevista al Dr. Ernesto Bosch, director del Área de Medicina Reproductiva del IVI

Ernesto Bosch, director del Área de Medicina Reproductiva del IVI

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La determinación de la hormona antimulleriana ha supuesto un gran avance en los tratamientos de reproducción asistida al permitir conocer la reserva ovárica de forma objetiva, fiable y en cualquier día del ciclo menstrual. El doctor Ernesto Bosch, director del Área de Medicina Reproductiva del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI), analiza este nuevo método en la siguiente entrevista.

Hoy en día la infertilidad es un problema que afecta a aproximadamente al 20% de las parejas, aunque tiene solución en un gran número de casos mediante las Técnicas de Reproducción Asistida (TRA). La medición de la hormona antimulleriana en sangre ‘AMH’ está cobrando cada día más importancia durante los procesos de reproducción asistida. La concentración de dicha hormona genera información acerca de la reserva ovárica: cantidad total de ovocitos que dispone una mujer en sus ovarios. La mujer nace con una dotación ovárica determinada que irá reduciéndose con la edad y que está relacionada con la capacidad para conseguir un embarazo. Es importante pues, conocer dicha reserva antes de iniciar un TRA con la finalidad de tomar las decisiones más adecuadas en cuanto al tratamiento.

Hasta hace poco tiempo, para valorar la reserva ovárica, se realizaba una ecografía transvaginal con el objetivo de hacer un recuento de folículos antrales (RFA) y un análisis hormonal (FSH y Estradiol), con la particularidad de que ambos métodos se tenían que realizar entre los días 3 y 5 del ciclo menstrual y que además el recuento de folículos antrales mediante ecografía tiene un componente subjetivo importante. Recientemente, diversos estudios han evidenciado que la hormona antimulleriana es el método que mejor refleja la reserva ovárica con la ventaja de poderse realizar en cualquier día del ciclo menstrual, su introducción y consolidación va a suponer un gran avance en los tratamientos de reproducción asistida. 

En este siglo XXI en el que vivimos, nos encontramos con muchas parejas que parecen orillar la posibilidad de tener hijos. ¿Sigue siendo la fertilidad una demanda actual de las parejas?
Desde luego, y a medida que aumenta la información, lo hace la demanda.

Usted estudió en Pensilvania y obtuvo un premio especial de la American Society of Reproductive Medicine en el 2008.  ¿Hay diferencias en las técnicas empleadas? ¿Que países considera punteros?
Los EEUU siempre han tenido los mejores resultados en FIV. En mi opinión esto se debe a que existe una formación específica post-especialización (fellowship) de altísimo nivel, y a una mejor calidad de los laboratorios. Además de EEUU, son punteros Australia, los países nórdicos, Bélgica y España.

¿Hacia dónde caminarán las técnicas de reproducción asistida en los próximos años?
En mi opinión, hacia una mejora de los resultados, con la necesidad de menos intentos para conseguir gestación, a través de la individualización de los tratamientos y las mejoras técnicas en los laboratorios.

Usted es un médico acreditado, con un currículum destacado. ¿Qué le impulsó a dedicarse a conseguir que las mujeres tuvieran hijos?
Creo que la reproducción es un campo de la medicina muy agradecido, y a la vez relativamente reciente, lo cual hace que los avances sean rápidos y las vías de investigación diversas y con mucho recorrido.

La infertilidad afecta al 20% de las mujeres, un número sustancial en nuestra sociedad. Aparte de las causas físicas, ¿existen causas generacionales? Es decir, edad, situación económica, hábitos de vida etc.
Sin duda. En primer lugar, el retraso en la maternidad debido a razones demográficas y socio-culturales, conlleva un incremento inevitable de la infertilidad. También hábitos de vida demasiado exigentes con uno mismo, hacen que la reproducción pase a un plano secundario, que a veces causa su retraso. Por supuesto que hábitos de vida no saludables como el tabaquismo o el alcoholismo, pero también la obesidad o el exceso de actividad física pueden condicionar infertilidad.

¿Qué supone para las técnicas de reproducción asistida el gran avance de poder determinar la hormona anti-Mulleriana (AMH)?
Es sin duda una herramienta muy útil, pues nos permite estimar con precisión la reserva ovárica de una mujer, lo cual empleamos para poder asesorar mejor a nuestras pacientes y a su vez decidir los protocolos de tratamiento más adecuados para cada caso.

¿Cómo se mide la reserva ovárica mediante AMH? ¿Cómo es la técnica? ¿Qué precisión se alcanza?
Se hace mediante una determinación en suero que no requiere estar en ayunas, y que puede hacerse en cualquier momento del ciclo. Actualmente, es posible tener su resultado en tan solo 18 minutos, y con una alta sensibilidad y grado de precisión y repetibilidad.

¿Con los analizadores Elecsys y Cobas® que resultados se obtienen?
A ellos hacía referencia en la respuesta anterior. Con sus datos podemos estimar la capacidad de respuesta a un tratamiento de estimulación con gran precisión.

¿Qué ventajas obtiene la mujer con esta nueva técnica?
Fundamentalmente la individualización de los protocolos, lo cual redunda en una mayor tasa de éxito de los tratamientos, y en un menor coste. 

Y la gran pregunta que se hacen diversas capas de nuestra sociedad: ¿las TRA son sólo para ricos?
Desgraciadamente esto depende de cada país. En algunos países europeos, estos tratamientos son cubiertos sin límite por el sistema público de salud. En España, lo es con algunas limitaciones y sin posibilidad de elegir el centro por parte de la paciente, siendo la oferta privada la única opción en muchos casos. En otros países como EEUU, son de coste muy elevado.