Los comités multidisciplinares, claves para ofrecer la mejor opción de tratamiento al paciente con cáncer de cabeza y cuello

La complejidad de la Medicina moderna, unida a un sistema que tiene cada vez más al paciente como centro del proceso, han hecho de la multidisciplinariedad una tendencia en la Sanidad española, que en el caso del manejo del cáncer es ya casi obligatoria, según se ha concluido en la 1ª Reunión Multidisciplinar de Tumores de Cabeza y Cuello en Extremadura que Merck ha celebrado en Mérida.

Los comités multidisciplinares, claves para ofrecer la mejor opción de tratamiento al paciente con cáncer de cabeza y cuello

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La complejidad de la Medicina moderna, unida a un sistema que tiene cada vez más al paciente como centro del proceso, han hecho de la multidisciplinariedad una tendencia en la Sanidad española, que en el caso del manejo del cáncer es ya casi obligatoria, según se ha concluido en la 1ª Reunión Multidisciplinar de Tumores de Cabeza y Cuello en Extremadura que Merck ha celebrado en Mérida.

 

“Si ya es difícil mantenerse al día de los avances de la propia especialidad, abarcar el campo de otras disciplinas es sencillamente imposible. Sólo en un comité integrado por todos los especialistas involucrados en el manejo de una patología se puede ofrecer al paciente la mejor opción de tratamiento”, ha afirmado el Dr. Joaquín Cabrera, oncólogo radioterápico del Hospital Infanta Cristina, de Badajoz, y moderador de la reunión. Si se aborda el caso concreto del cáncer de cabeza y cuello, “se dan dos circunstancias especiales que hacen imperativo el trabajo en el seno de un comité multidisciplinar: la complejidad y la rareza”. 

El Dr. Cabrera ha incidido en el tema de la complejidad, comenzando por la anatómica: “En la región de la cabeza y el cuello se concentran los órganos de los sentidos, la facultad de la fonación y la deglución. Es una zona siempre expuesta, y el impacto estético de las terapias oncológicas es fundamental”. En lo que se refiere a la complejidad terapéutica, “la radioterapia y la cirugía proporcionan resultados oncológicos superponibles en muchos supuestos y, además, la elección del tratamiento ideal para un paciente puede no ser igual que para otro con exactamente el mismo tumor pero otros condicionantes clínicos (comorbilidades). Por otra parte, las secuelas derivadas de las terapias oncológicas son considerables y precisan de rehabilitación y tratamiento específicos”. 

La última complejidad a la que se ha referido el moderador de la reunión es la clínica: “La primera causa del cáncer de cabeza y cuello en nuestro medio es el consumo excesivo de tabaco y alcohol. Los enfermos con una larga historia de abuso de estas sustancias presentan problemas médicos graves (pulmonares, hepáticos, desnutrición) y sociales (divorcio, aislamiento social, conductas autodestructivas), todos ellos con incidencia demostrada en el cumplimiento terapéutico y en la supervivencia posterior al tratamiento. Hay estudios que sugieren una mayor supervivencia de los enfermos cuando han sido evaluados en el seno de comités multidisciplinarios; una revisión reciente1 demuestra que la adherencia a las guías clínicas y a los tratamientos es mejor cuando el paciente es tratado por un comité”. 

Respecto a la rareza, el Dr. Cabrera ha especificado que los tumores de cabeza y cuello son una patología relativamente “poco frecuente en comparación con otros tipos de cáncer, como pulmón, mama, colon, próstata, etc. Su incidencia es baja; supone sólo el 5 por ciento de los tumores, y está demostrado que los tumores raros se tratan mejor por comités y en centros de referencia”.

Prevalencia de los comités multidisciplinares

Por tanto, la multidisciplinariedad se está convirtiendo poco a poco en algo más habitual en los hospitales españoles, como lo demuestran los comités multidisciplinares que tratan casos oncológicos: “Los grandes centros suelen tener estos comités en funcionamiento. En el caso concreto de Extremadura, sólo existen dos que funcionen regularmente con cooperación multidisciplinar: los hospitales San Pedro de Alcántara (Cáceres) e Infanta Cristina (Badajoz). En ambos, las reuniones son semanales e incluyen la presencia rutinaria de cirujanos, oncólogos médicos y oncólogos radioterápicos, así como de radiólogos y patológos. En ellos se presentan todos los nuevos casos y se decide el tratamiento idóneo”, ha aclarado el Dr. Cabrera. “En otros centros de la comunidad autónoma, aunque existen sesiones clínicas sobre pacientes con tumores de cabeza y cuello, no pueden considerarse verdaderos comités multidisciplinarios por varios motivos: no todos los hospitales cuentan con un servicio de oncología radioterápica, sólo se presentan los casos ‘difíciles’ y las reuniones son ‘a demanda’, es decir, no están programadas”.

En todo caso, las nuevas tecnologías pueden servir para extender este tipo de formas de gestión entre la red hospitalaria española: “Todos los hospitales con pacientes con cáncer de cabeza y cuello deberían tener un comité multidisciplinar. La ausencia de un determinado tipo de especialista, como el oncólogo radioterápico, no debería ser un obstáculo, ya que las vídeoconferencias y la telemedicina están disponibles en cualquier centro”, ha dicho el oncólogo radioterápico del Hospital Infanta Cristina. Los comités multidisciplinares deben tener un calendario fijo y presentar todos los casos antes de tomarse cualquier decisión con el paciente. De esta forma, “además de la ventaja demostrada en la adherencia al tratamiento, se facilitaría la derivación de casos y se mejoraría la demora entre las diferentes etapas del proceso”.

Concienciación en cáncer de cabeza y cuello

El hecho de que más del 60 por ciento de los cánceres de cabeza y cuello se diagnostiquen en fase avanzada pone en evidencia que no existe suficiente concienciación sobre la importancia de esta patología. Según el Dr. Cabrera, son tres los factores que contribuyen a este escenario: “Su baja incidencia hacen que sea un desconocido para la población general y para la Medicina de Familia. Además, nuestro paciente tipo es un varón con hábitos tóxicos afianzados y de larga evolución, que no suele recurrir al médico hasta el final. Por último, el cáncer de cabeza y cuello se asocia a una conducta muy determinada y padece un estigma social”.

Para evitarlo, el Dr. Cabrera propone llevar a cabo más campañas de salud -como la campaña europea Make Sense- en la población general y promover hábitos saludables. “Es importante hacer notar que aunque el virus del papiloma humano no es aún la principal causa de cáncer de cabeza y cuello, está cobrando una importancia creciente; por tanto, las conductas sexuales de riesgo deben formar parte de la concienciación en estas campañas”. A nivel profesional, cree que “debe mejorarse la formación de los profesionales sanitarios, tanto en la base (médicos de Familia) como en el nivel especializado. Debemos tomar conciencia de que el comité multidisciplinar tiene que ser un estándar de atención sanitaria".