Los males de la sanidad se cronifican

Dentro del mundo sanitario, es un discurso habitual señalar que el envejecimiento de la población junto con la creciente prevalencia de las enfermedades crónicas impulsan a los sistemas de salud a transformarse y orientarse hacia un nuevo tipo de realidad.

Los males de la sanidad se cronifican

La adopción de las tecnologías digitales son una condición necesaria para transformar los servicios de salud
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El envejecimiento de la población y la creciente prevalencia de las enfermedades crónicas impulsan a los sistemas de salud a orientarse hacia una nueva realidad.

 

Por César Rubio, Coordinador del sector eHealth de la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin)

Dentro del mundo sanitario, es un discurso habitual señalar que el envejecimiento de la población junto con la creciente prevalencia de las enfermedades crónicas impulsan a los sistemas de salud a transformarse y orientarse hacia un nuevo tipo de realidad.

Los distintos actores del sector señalan, podríamos decir que con cierto consenso, las áreas en las que hay que introducir cambios en el sector sanitario: empoderamiento del paciente, abordaje de la cronicidad, cambio en la relación médico-paciente, el cuidado integrado, el análisis de datos para la toma de decisiones o la transformación digital del sector, entre otras.

Sin embargo, en la realidad, la necesaria transformación de los sistemas de salud se percibe como una lenta evolución del modelo tradicional de prestación de servicios orientado a curar y no a cuidar de la salud. Los males diagnosticados de la sanidad también envejecen y se hacen crónicos.

Parece lógico que si el status quo del sector salud ya no es una opción, ésta fuera la legislatura en la que se acelerase su transformación y se definieran las metas del Sistema Nacional de Salud como modelo. 

Parece lógico que si el 30% de los pacientes son crónicos y consumen el 75% de los recursos se reorientase de verdad el sistema hacia su cuidado. Parece lógico que si se busca incrementar la eficiencia del sistema, se tienda a la centralización en unidades especializadas de las grandes patologías.

Parece lógico que si es necesario avanzar en el cuidado integral del paciente, la Ley de Atención a la Dependencia se cree con un presupuesto y se oferten de manera conjunta los servicios de salud desde el sistema sanitario y sociosanitario. 

Parece lógico que si pretende favorecer la movilidad del paciente a lo largo del sector salud, éste sea más transparente, se puedan comparar los resultados de las instituciones y se coordine con el sector privado que representa el 25% del sector salud.

Parece lógico que si en 5 años el 80% de las decisiones clínicas podrán ser tomadas por la tecnología, es necesario invertir y adaptar las estructuras de las organizaciones a este hecho. Parece lógico que si el paciente empoderado es entre un 8% y un 20% menos costoso que el que no lo es, se doten de las herramientas y procesos oportunos para lograr ese empoderamiento. 

Parece lógico que si nuestro sistema de salud es uno de los mejores del mundo, tratemos de que siga ocupando esas posiciones.

Evidentemente lo lógico muchas veces no lo es tanto, hay diversidad de opiniones y es muy complejo transformar cualquier sector, pero a la lógica hay que añadirle acción y la firme voluntad de querer transformar la realidad. Visión, liderazgo y acción.

La fiebre del oro del sector

En un artículo de la Harvard Business Review, Sundar Subramanian subraya que en la próxima década el sector salud vivirá su particular fiebre del oro debido a múltiples opciones de salud que llegarán al paciente/consumidor por la revolución digital como ha ocurrido en otros sectores, como la banca, las comunicaciones o el turismo.  

Distingue entre dos grupos: las instituciones que tradicionalmente han procurado los servicios de salud (sistemas de salud, hospitales, aseguradoras...) con margen para introducir las nuevas tecnologías y realizar el seguimiento de los pacientes, integrarlos en comunidades, hacerlo fuera del hospital con intervenciones menos costosas. Los proveedores siguen tomando la mayor parte de las decisiones que, más o menos, asumen los pacientes.

Y el otro grupo son las empresas de fuera del sector salud que proporcionan información y consejos de salud de manera personalizada y detallada. Esto cambia la relación doctor/paciente y dotan al paciente del control sobre sus decisiones de salud sobre las que es provisto continuamente de datos para tomarlas.

La consecuencia es que los pacientes/consumidores forzarán a los proveedores tradicionales a demostrar e incrementar el valor de sus servicios de salud, serán más exigentes lo que conduciría a acelerar la transformación del sector y modificar el actual modelo de “café para todos” centralizado y autoritario de proveer la salud. 

Independientemente de la estrategia y el actor, la adopción de las tecnologías digitales son una condición necesaria, que no suficiente como hemos señalado, para la transformación y una nueva orientación de los servicios de salud. Trabajemos sobre aquellas áreas sobre las que hay un amplio consenso para la transformación del sector salud. 

Es preferible convertirse en paciente crónico que temer la visita de la parca, pero para el sistema de salud, la cronificación de sus males puede ser su golpe de gracia.